EL PODER DE LA IGLESIA

Durante toda la pasada legislatura hemos asistido al acoso cavernícola contra el gobierno, cuya única respuesta ha sido aumentar los dineros que se regalan a la Iglesia católica. Es hora de establecer de una vez la laicidad. Hay que denunciar los acuerdos con el Vaticano, suprimir todo tipo de subvenciones a la Iglesia católica, a sus ong y a sus centros de enseñanza, eliminar la religión de los planes de estudio y de los actos públicos oficiales. Ya está bien de renuncias y de ser tontos.   

 

5 comentarios para “EL PODER DE LA IGLESIA”

  1. Efectivamente, la laicidad es un tema pendiente del Estado Español. No hemos avanzado practicamente nada en la construcción de un estado laico. Hay mucho por hacer.

  2. Antonio Dijo:

    Estoy totalmente de acuerdo. Sólo me preocupa una cosa, ¿a quién pertenecen todos los tesoros artísticos, las catedrales, etc., al pueblo o a la iglesia católica?
    Y otra: con las ganas de juerga y cachondeo del pueblo español, ¿cómo vamos a eliminar de las fiestas todo el boato de los curas, como procesiones, el traslado, la descoberta, la ofrena, etc.?
    Seguro que estas dos cosas “acongojan” a muchos. Pero hay que hacer algo y avanzar.

  3. Juan A. Gabaldon Dijo:

    Hola, solo un saludo y un pequeño comentario, estoy leyendo el “Tratado de Ateologia” de Michel Onfray, en el que comenta que bajo un aspecto de sociedad laica, de abandono de práctica religiosa (aunque no de los actos sociales) subyacen aspectos religiosos judeo-cristianos en nuestra etica, legislación, etc. asi como un idealismo en filosofia, hemos de luchar por crear una moral racionalista, materialista y eso es lo que más va a costar.

  4. Marisa Bou Dijo:

    ¡Hola, amigas! Yo también estoy por el racionalismo y, como consecuencia lógica, por el estado laico, que nuestra Constitución recoge, pero que ningún gobierno se ha atrevido a llevar a la práctica. El estado laico es la base para desarrollar un humanismo a tiempo completo, el estado de derecho debe fundamentarse en la razón, que a todos concierne, y no en la religión, que discrimina a quienes no comulgan con ella.
    Aunque, como dice Antonio, es difícil quitarle al pueblo todo ese opio que está acostumbrado a consumir…

  5. Veo que este es un espacio bastante “plural”, donde se “debaten ideas” y “posibles óptimas de ver la situación contemporánea”.
    Dejen de jugar, bien saben, todos ustedes malditos socialistas masónicos despreciables que Dios finalmente ganará esta batalla y los impíos enemigos de la Causa perecerán en el Infierno por siempre.
    Dejen de jugar malditos, no se dan cuenta que la hora de la verdad está cerca y que al grito de “¡Dios lo quiere!” (Pío XII) los católicos ganaremos las estructuras invadidas por el cerdo marxista.
    No les queda mucho tiempo, porque las olas de la Contrarrevolución se están gestando, un nuevo ejército de cruzados dará la lucha y todos ustedes si no se arrepienten serán desplazados.
    Es para que tengan conocimiento de la situación actual del mundo.
    Muchos católicos estamos organizados, y no dudaremos en darles la batalla que tanto esperan. No todos los católicos somos iguales. Hay muchos que no dudarían en dar su vida por la Causa, hay miles de esos.
    Conviértanse, infieles a Dios. Nosotros no los obligaremos, pero sí haremos todo lo posible por recuperar las estructuras.
    Haremos que reine Cristo, “porque Su Reinado no tendrá fin”.
    ¡Viva Cristo Rey, Viva María Reina!

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